Nos gusta la lectura

La literatura invade casi al cien por cien mi vida; dentro y fuera de mi trabajo, desde niña hasta hoy.  Por ello, me encantaría abrir este rinconcito literario de una forma diferente, desvelando el por qué de mi amor a la literatura infantil. ¿Queréis que os cuente más? Pues vamos a ello…

Todo empezó de la mano de la conocida historia de Peter Pan. Él, junto a mi padre, fue el culpable de esta «locura»  por los cuentos infantiles y la literatura en general. Eso fue hace muchos años, cuando iba cumplir 4 añitos y mi padre me regaló el cuento de Peter Pan para que siempre que lo leyese viajase a nunca jamás y no perdiera la ilusión de soplar las velas cada nuevo año que llegase.

Era muy pequeña, quizá son pocos los momentos que recuerdo de ese año tan «raro» pero si algo os puedo contar es que Peter Pan, Wendy y Campanilla… dejaron una gran huella en mí. Y os preguntaréis ¿por qué este libro? Porque ayuda a creer en la magia, a soñar despiertos, a luchar, a ser valientes, a amar la infancia y a ser felices. Sin embargo, tendría un hilo de unión con todos los próximos cuentos de mi vida porque en ellos, siempre estaba la huella de Nunca Jamás. Él me ayudó a amar la lectura, a tener cerca cada noche un cuento, a imaginar y a sentirme bien entre las páginas de los libros… entre las letras que descubrían viajes ocultos.

La misión de este cuento era seguir soñando, ser niña eternamente y amar la literatura teniendo como referente la mejor historia que pude descubrir nunca. Una tarjeta en cada cuento, un dibujo en cada cumpleaños, una tarta llena de polvos mágicos, un rincón de cuentos… Papá empezó todo, inició el viaje literario más bonito del mundo y me dio alas para ser una soñadora eterna.

Nunca Jamás siempre será mi lugar preferido, Wendy y Campanilla mis mejores amigas, los cuentos mis compañeros de vida y las emociones, sensaciones nuevas con cada nuevo cuento. Él se fue, no se si a cerca de ese país mágico que me enseñó Peter pero si algo tengo claro es que cada noche miro al cielo para descubrir su estrella y sentirme como aquel cuarto cumpleaños donde me descubrió un mundo nuevo.

A día de hoy, cada vez que puedo me autoregalo un cuento, celebro mis cumpleaños pensando en Nunca Jamás  y tengo cerca de mi la magia de esa historia con una foto suya en el interior.

Y de ahí surgieron tantas cosas que hoy, solo me puedo sentir orgullosa… Gracias a Peter Pan llené mi estantería de cuentos, descubrí la que es hoy mi librería de confianza donde me siento como en casa, conocí a una familia amante de la misma historia gracias a la que hoy estoy escribiendo en este blog, llené mi vida de magia y sigo soñando con ser esa niña eterna que tiene en su corazón el brillante mundo de Nunca Jamás.

Hay mucha gente a la que tengo que agradecer que fuese capaz de escribir esto y ellos, al avanzar en cada línea, sabrán de quién se trata. Los nombre sobran cuando en el corazón, tengo lugar eterno para ell@s!

Gracias Peter Pan, Gracias Papá… Sois las estrellas con más luz del mundo. Esas que solo se apagan si dejas de creer en ellas, cosa que yo, no haré jamás!

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